Hace poco fui a una peregrinación, antes que nada, no soy extremadamente religiosa, es más, yo diría que prácticamente no soy nada religiosa, pero quería despejarme del estrés de las clases y me lancé a la aventura.
Sólo puedo decir una cosa sobre esta experiencia, ha sido mágica. La mayoría de jóvenes que me acompañaban eran unos practicantes devotos que rezaban todos los días y cantaban como los ángeles gracias a incontables años en el coro de la parroquia. Y hablando de parroquias, estoy totalmente agradecida con la parroquia que me acogió para ir con ellos (ya que mi parroquia no iba). Yo fui allí sin conocer a nadie, cosa que ha hecho que me comunique con más gente de lo que lo habría hecho si hubiera conocido a alguien.
Yo veo la religión como algo utilizado por los adinerados que sienten su vida vacía, y por los "pobres" como una manera de refugio de su vida. Pero después de esta experiencia no me extraña que la gente tenga fe en la religión, más de una vez no pude retener las lágrimas cuando rezaban o cantaban, me llegaba realmente al alma lo que decían, y sobretodo, cómo lo decían.
Incluso aunque me parecía que rezaban demasiado entendía por qué lo hacían.
Cuando el párroco preguntaba por qué hacíamos este viaje todos decían cosas similares: para estar más cerca de Dios; pero al llegar a mi nunca sabía que responder, sólo me encogía de hombros y decía que quería vivir esa experiencia, y que experiencia. Para mi sorpresa no me sentí juzgada en ningún momento, ni siquiera cuando todos ellos realizaban alguna práctica de culto en la que yo, por unas cosas u otras, no participaba. Me dio la impresión de que realmente era gente de alma pura.
En definitiva, han sido unos momentos espectaculares y lo volvería a hacer sin ninguna duda. No se lo recomiendo a todo el mundo, hay que tener una motivación religiosa o estar tan loco como yo.
Buenas noches,
eligira.