29 de enero de 2017

De discotecas

Ayer fui a una discoteca por primera vez en mi vida, no se que pensar, sólo se que ahora mismo estoy hecha un mar de lágrimas. Por una parte estuvo bien porque iba con mis amigas y no me dio vergüenza bailar o cantar, pero la felicidad se empañó cuando me empezaron a bacilar. Puede que todo esté dentro de mi cabeza, ya que últimamente estoy muy sensible, o que todo sea debido a mi baja autoestima, pero que un chaval venga a decirme que me líe con su amigo y el amigo desde la distancia me dice que no me sienta muy mal. Me refiero, yo estaba pasando el rato tranquilamente con mis amigas y tiene que entrar cualquiera a fastidiar, si el amigo quería algo, que no quería, que hubiese venido él mismo, y si estaban gastándome una broma, que se la gasten a otra.
Las chicas no nos comportamos así, sólo vamos a hablar con el chico con el que queremos algo, pero los chicos tienen la puñetera manía de bacilar a las feas y yo me siento fatal.
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