Hace poco hablaba con una chica de mi case sobre como había cambiado nuestra forma de ser en sólo un año. Ambas coincidíamos en que cuando empezamos en nuestro centro actual eramos súper tímidas y casi no hablábamos con nadie.
A raíz de esto recordé como fue mi primer día en este instituto: yo llevaba toda la vida rodeada de la misma gente, pero aquel año, por cosas de la vida, empecé en un instituto nuevo, en un pueblo que no era el mío y con gente que no conocía de nada. Aquella mañana fui súper nerviosa a clase, ya que siempre he sido muy tímida, pero con todo el valor que tenía. Lo pasé fatal, no quería seguir allí e incluso lloré aquella noche diciéndoles a mis padres que allí no estaba a gusto. Qué pasó el siguiente día, lo disfruté más que nadie. Hace ya más de tres años de aquel día y ahora me doy cuenta de la suerte que tuve por estar ahí, he encontrado un sitio en el que me siento a gusto, con gente que me respeta y con un ambiente de solidaridad, nada comparado con mi anterior centro (aunque allí estuviesen mis amigos). He conocido a gente maravillosa y he tenido experiencias muy especiales.
Incluso aunque aquel primer año no fue el mejor, tampoco puse mucho de mi parte, estoy muy bien aquí, ahora hablo con mucha más gente y tengo menos miedo a decir lo que pienso.
Los cambios pueden ser buenos, y me alegro con toda mi alma de que hubiera uno en mi vida.
Muchos besos,
eligira.